El Inicio. Curso de Alemán.
La experiencia de asistir a un curso de Alemán en una ciudad como Heidelberg es única. La mayoría de los interesados en aprender son estudiantes que vienen de diferentes países del mundo. Eso sube el nivel de las clases, ya que la mayoría vienen por interés propio, entonces se esfuerzan por aprender bien el idioma. Sin embargo, lo más interesante en el curso es la internacionalidad. Es inigualable.
Cuando dí mi examen de nivelación de Alemán por primera vez, alcancé el nivel intermedio. En mi clase habían estudiantes de Colombia, Ucrania, República Checa, Canadá, Hungría, Brasil, Polonia, España, Israel y Perú. Todos estudiantes y teniendo como lengua franca el Alemán.
En los primeros días tratábamos de entendernos como podíamos, ninguno de nosotros hablaba bien. Pero con el pasar de los meses, al final del semestre, ya podíamos mantener conversaciones largas y contar otras cosas que no sea: cómo te llamas, cuantos años tienes, donde vives, de donde eres, etc.
Cuando terminé ese curso tuve unos cuantos meses de vacaciones. En ese tiempo estuve trabajando en una empresa de limpieza. Allí también podía practicar un poco de Alemán, aunque más que todo aprendí el vocabulario técnico de limpieza.
Trabajaba todos los días de 5 a 7 pm. Como llegué a Alemania a fines de setiembre, el día duraba igual que la noche, en el invierno duraba hasta las 5 pm. Así que me iba al trabajo de noche. Pero a fines de febrero y marzo empezó a cambiar. Me di cuenta del cambio cuando iba a trabajar. Con el transcurso de las semanas llegaba al trabajo cuando aún era de día. Y en la útlima semana, salía del trabajo cuando aún era de día. Fue un cambio relativamente rápido. Era la primavera que ya anunciaba su llegada.
Para mi segundo curso de alemán, de marzo a junio, di nuevamante un examen de nivelación y alcancé el nivel superior. Los profesores que me tocaron fueron muy buenos (con uno de ellos hasta ahora tengo contacto), aprendí mucho. Y como ya podía leer algunos libros, me la pasé leyendo. Las notas de este curso se sumaban con las del DSH (Deutsche Sprachprüfung fur den Hochschulzugang, Exmanen de suficiencia de Alemán para el ingreso a las escuelas superiores), así que me esforcé en sacar buenas notas.
En todo el tiempo que duró el curso, estuve asistiendo a algunas clases magistrales de Asiriología. Pero sólo a los cursos introductorios. Me alegraba de que ya podía entender casi todo. Aunque habían muchas cosas que aún no comprendía. Casi al final del curso leí en internet que se iba a llevar cabo el Encuentro Internacional de Asiriología en París. Decidí inscribirme y conversar con alguien de Asiriología, para ver si podía ir con ellos. Una tarde luego de mi curso de alemán, había ido al comedor universitario (Mensa en Alemán y este del Latín que significa mesa) y veo que el catedratico de Asiriología tomaba una taza de café en la parte trasera de la mensa. Me acerqué a él y le empecé a hablar y a hacer preguntas acerca de Asiriología y del Encuentro. Él respondió mis preguntas muy amablemente y luego me llevó al instituto de Asiriología donde me presentó al secretario académico. A él le di mi numero para que me contactara y me informara de todo lo necesario para el Encuentro.
Así quedó el asunto de París.
La última semana, fue un poco relajada. Dábamos los exámenes que teníamos que dar y luego cada uno se podía ir a su casa. El viernes dimos el último examen, de gramática, y al día siguiente teníamos que dar ya el DSH.
En ese examen las notas son 3, 2, 1, y no aporobado. 3 es la mejor nota y bueno 1 significa que se ha aprobado con las justas. Para poder empezar los estudios universitarios se requiere de por lo menos la nota 2. En algunas carreras sólo se acepta la nota 3. bajo ciertas condiciones y sólo en unas cuantas carreras se puede aceptar la nota 1.
Una semana ante del examen compré un pasaje en tren para París, para el Encuentro de Asiriología. Por un hermano de la iglesia, me contacté con un hermano en París, el pastor de una iglesia en las afueras, les banlieus, de París. Él me iba a dar hospedaje para los nueve día que me iba a quedar allí.
El viernes 3 de junio, a las 8 am. Di por segunda vez el DSH. No estuvo tan difícil como la primera vez y bueno luego de eso, sabía que iba a aporbar, pero no con cuanto.
Al día siguiente me iba a París. Lo tomaba como unas vacaciones y también como una introducción al mundo de la Asiriología.
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